lunes, 18 de octubre de 2021

Raid 16 Banderas - Ruta 18: de Montalbán a la Venta La Pintada

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Salgo de Moltabán por la TE-50 siguiendo el cauce del río Martín. Solamente unos tres kilómetros. Allí tomo un carril a la derecha que vadea el río. Si no es posible hacerlo por el motivo que sea, habría que dar un rodeo por la N-420 hasta el cruce de Torres de las Arcas, donde se toma esa carretera hasta retomar la ruta original.

El siguiente paso es la mole caliza de las Muelas Altas que, desde abajo, se ve imponente. Un mirador a los cañones del río Cabra y a la zona circundante. La subida, desde donde me encuentro, aunque fuerte, no tiene nada especial, pero no hay que olvidar que tiene una cota de algo más de 1000 metros. Sin embargo, la bajada por la otra cara es bastante fuerte y bastante piedra suelta que me obliga a utilizar con prudencia las marchas cortas.


Lo salvaje de los cañones impone y las vistas son algo fuera de lo común. Una zona que pide a grito una larga visita a pie que permita visitar todos sus rincones.




Sigo la ruta por las pistas trazadas hasta alcanzar una pista rápida que me lleva directamente al Monasterio del Olivar y, desde allí, al cercano Crivillén.

En Crivillén sólo hay que tomar la vieja carretera asfaltada que casi me lleva a las puertas de la Venta.

Como es temprano, me animo a subir al punto geodésico de La Muela, justo encima de la Venta. 


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jueves, 14 de octubre de 2021

Raid 16 Banderas - Ruta 17: de Albarracín a Montalbán

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 Dejo Albarracín con cierta pena en dirección noroeste por la carretera, aunque muy pronto la abandono por la pista que tengo seleccionada. Me encuentro con algunos ejemplos de arquitectura rural que merecería un poco de atención para conservarlo.

Bonitos sabinares a mi paso. Pero enseguida llego a las zona de cereales que yo asocio con estas tierras de Aragón y que, con pequeñas interrupciones, me acompañarán hasta pasado un pequeño pueblo llamado Valdeconejos, donde tomaré el camino de Escucha hacia la montaña.

A pesar de ser verano, algunos pequeños río mantienen un hilo de agua que refresca la vegetación de las orillas y alivia un poco la calor de agosto.

En las entradas de mucho pueblos hay pequeños pilares de invocación religiosa. Este que he fotografiado está en Son del Puerto y tiene toda la pinta de ser bastante antiguo, porque está hecho a base de ladrillos toscos y piedra.

Este camino me hace subir hasta un repetidor de televisión instalado junto a un parque eólico. La vista es impresionante sobre las últimas estribaciones del Sistema Ibérico y la zona minera del entorno de Andorra. Imagino que en el horizonte, bien lejos aun y escondido, se encuentra el río Ebro.



Por el momento todas las pistas han sido magníficas. Ahora, en la bajada a la mina que cruzaremos más adelante hay que tener cuidado porque es un camino viejo y en desuso, sobre todo con el primer tramo de la bajada, muy pronunciada y con muchas piedras sueltas.

Paso por los desmontes, como llaman por aquí a los movimientos de tierra de la  mina, y cruzo el pueblo hasta la carretera. Justo enfrente empieza el antiguo camino a Montalbán que baja por la falda de la montaña sin ningún problema hasta unirse a otra pista mayor que me lleva hasta las mismas puertas de mi destino.


Al llegar, compruebo con desagrado que la gasolinera ha sido trasladada a Utrillas, a unos ocho kilómetros de aquí. Qué se le va a hacer, los turistas mandan y la mayoría usan la carretera nacional. De haberlo sabido antes hubiera ido desde Escucha que pilla más cerca.

Por lo menos me llevo una alegría al saber que el camping está abierto y que podré descansar tranquilamente esta noche porque… ¡mi Jierro y yo seremos los únicos clientes!


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lunes, 11 de octubre de 2021

Raid 16 Banderas - Ruta 16: Parque arqueológico de Albarracín y circuito Sierra

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Hoy toca partida doble.

Por un lado voy a visitar a pie una serie de abrigos con pinturas rupestres que están situados muy cerca de Albarracín (a unos 4 kilómetros).

Estas pinturas sobre las paredes de rocas se hacían con pigmentos naturales como el carbón, arcillas, minerales, plantas… que se diluían en algún aglutinante de origen orgánico. A veces se realizaban con los dedos o las  manos, pinceles de fibra vegetal, plumas e incluso con aerosoles.

Los motivos (animales, humanos, abstractos) y las técnicas fueron cambiando con el tiempo, desde las naturalistas en los primeros tiempos, las semi-naturalistas (como los de Albarracín) hasta los esquemáticos, más modernos.

Las pinturas que se ven en Albarracín se hicieron hace ya entre 10.000 y 8.000 años, en tiempos en que los grupos humanos estaban evolucionando de cazadores-recolectores a productores y ganaderos.  

En 1892 se descubrieron las primeras pinturas, formando así el conjunto más importante del llamado Arte Rupestre Levantino.

Empiezo tomando la carretera por la que llegué ayer, hasta un área recreativa en la zona del Navazo. Allí hay un parking, así que desde allí, continuo a pie.

La visita hay que hacerla en dos grupos, ya que las pinturas están repartidas por el pinar pero agrupadas en dos puntos diferentes. Hay algunas más pero están diseminadas y necesitaría otro día al menos.

Lo primero que hago es hacer un recorrido por la zona dedicada a la escalada, más próxima a la carretera. Allí no hay pinturas pero puedo admirar tranquilamente las formaciones de rodeno y los pinos de corteza tan roja como la roca donde se crían.

Vi bastante gente practicando la escalada en los grandes bloques de arenisca con la sola ayuda de las manos (y una colchoneta debajo por si la cosa falla). En muchas partes se ven las manchas blancas que deja el uso del magnesio en las manos para aumentar el agarre. Si perduran en el tiempo, dentro de miles de años habrá sesudos estudios sobre nuestras "pinturas rupestres" de motivos indescifrables.


Hay una pista abierta y bien señalizada. Solo hay que dejarse llevar por ella para llegar a las pinturas. Hay que ser sincero y dejar constancia aquí de que las pinturas son difíciles de ver. Los años, la intemperie y la estupidez humana las ha deteriorado y ha conseguido que muchas de ellas sean imposibles de localizar y ver desde la reja protectora. Además el tiempo seco del verano tampoco ayuda a ello.

La primera que me encuentro es el abrigo de los Toros que también fue la primera que se encontró en 1892 y es, quizás, la más importante de todo el conjunto.

Se han estudiado 19 figuras, entre toros, caballos y otros, así como 5 figuras humanas, aunque en la actualidad son difíciles de ver con claridad.


A pocos metros llego al abrigo de los Cazadores y al abrigo de Lázaro. El primero tiene en sus paredes varias figuras humanas realizadas con trazos grabados en la roca.


El segundo dispone también de varias figuras humanas, pero realizadas con trazos rojos.


Desde aquí tengo que volver al principio para tomar el camino que pasa por el Centro de Interpretación que pasará sucesivamente por el resto de abrigos de la zona hasta llegar al mirador. Tengo que decir que este camino está adaptado para sillas de rueda.

Hace calor pero por el camino puedo disfrutar del olor y la sombra que ofrecen los pinos, las jaras y otros arbustos serranos.

El siguiente abrigo a mi paso es el  de Cocinilla del Obispo. Es otro de los primeros descubiertos. A la izquierda del panel de pinturas se ven cuatro toros anaranjados, uno negro y una figura de caballo también en negro. En el centro del panel se ve un toro negro que se ha pintado sobre otro blanco apenas perceptible. A la derecha se pueden ver dos toros más, uno blanco y otro anaranjado.

Otro interesante es el abrigo de las Figuras Diversas. Se puede ver un ciervo en rojo sobre un toro en negro y, a la izquierda de ambos, una figura humana muy estilizada. La información apunta algunas figuras pequeñas más, pero desde fuera es imposible localizarlas



El siguiente a mi paso es el abrigo del Medio Caballo. En la pared se aprecia un caballo incompleto realizado con pintura roja.

A su lado está el abrigo de los Dos Caballos, aunque en realidad solo ha sobrevivido hasta hoy un caballo y la grupa de otro, aunque bastante deteriorados.

Y ya, por último, mi recorrido del arte rupestre va a terminar en el abrigo del Arquero. Se trata de una figura humana desnuda con un tocado en el pelo y un arco en la mano izquierda. Está realizado con trazos finos en color negro y se ha tomado como logotipo de todo el complejo. Parece ser que hay más pinturas en el enorme panel, pero tampoco fui capaz de localizarlas desde fuera.

Al final del camino llegué al Mirador de Peñas Royas, un sitio para mirar lejos y llenar los ojos de la belleza que desprende esta sierra.



La segunda parte del día voy a dedicarla a realizar un pequeño circuito por esta sierra aprovechando una pista forestal que pude ver ayer al pasar por aquí.

La pista arranca desde la misma carretera de entrada a Albarracín y pasa justo por debajo del Mirador de Peñas Royas. Sigue en dirección hacia Gea de Albarracín, pero un poco antes de llegar he girado a la izquierda con el fin de hacerlo un poco más largo.


He seguido esta pista hasta un punto en que se convierte en vereda solo apta para senderistas y ciclistas, así que me veo obligado a girar  la derecha en busca del río Guadalaviar y la carretera A-1512.

Este tramo está regular de piso. No quiero ni pensar como se tiene que poner después de una buena lluvia. Mantequilla.

Al menos, el paseo ha servido para admirar un bello ejemplar de sabina.

El río sirve de barrera y para acceder a la carretera no hay más remedio que vadearlo. Es verano y la profundidad, aunque generosa no es excesiva. En pleno invierno habría que venir con bastante precaución. Hoy, junto al río, hay sombra abundante y posibilidad de un buen baño.

Una vez se alcanza la carretera ya todo consiste en seguirla hasta Albarracín. Claro que antes, si te gusta el patrimonio, se puede hacer una parada junto a los restos de la conducción de agua entre Albarracín y Gea que se construyó en tiempos de Roma. Es interesante.







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jueves, 7 de octubre de 2021

Raid 16 Banderas - Ruta 15: de Landete hasta Albarracín (por fin)

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Un tramo de lo más esperado. Estoy ansioso por visitar de nuevo las pinturas rupestres de la zona. Pero no hay que adelantar acontecimientos.

Salgo de Landete por la carretera comarcal que lleva a Cañete y a poco más de un kilómetro tomo un carril que aparece a mi derecha.

Voy sorteando terrenos de labor con otros de monte bajo y arboleda hasta la altura de una macro granja que, por su olor se reconoce. Es una zona que aparece en los mapas como Barranco de la Torre o Barranco del Agua, seguramente por la acequia que corre a todo lo largo o por la ruina de la torre de Vengamar que se ve junto a la pista y que resiste a caer definitivamente.


Justo en ese sitio tengo que desviarme a la izquierda y tomar rumbo a un núcleo llamado Campillos Paravientos, pero no lo he visto porque nada más salir de los terrenos de labor, he tomado un desvío hacia el norte.

Este camino me ha hecho ir cambiando de una pista a otra hasta desembocar en un pequeño pueblo llamado El Cubillo, al que cruzo por todo su centro.

Desde allí tomo una pista que rodea una mole de rocas llamada Peñalta cuya cima la tiene adornada con la omnipresente cresta de aerogeneradores. La modernidad manda.


A partir de ahí, hasta que salgamos a la carretera nacional, tengo oportunidad de disfrutar de un entorno salvaje que disfruto para mí solo. Llamadme egoísta.

La carretera la piso poco tiempo porque enseguida tomo un desvío hacia Arroyo Cerezo y su bonito valle.


Dejo atrás el pueblo y comienza la subida. Tengo que parar un momento y saludar a un grupo de trabajadores forestales que hacen su “almuerzo”. Me miran extrañados de que no les pregunte por “el camino que va a…”. No se imaginan que mi Jierro va equipado con las últimas tecnologías de posicionamiento y cartografía digital je,je.

En el Alto del Cuervo tropiezo con una vieja marca grabada en una de las piedras que bordean el camino. Supongo que un punto geodésico o una linde ya que hace ya algo de tiempo que voy saltando de una parte a otra de la raya de La Mancha y Valencia, hasta entrar en tierras de Aragón.



Voy camino de Jabaloyas, nombre de origen andalusí, como tantos y tantos. A mí me vino a la cabeza un grupo de música muy popular en los 60 que se hicieron llamar Los Jabaloyas, no tengo ni idea por qué.  

A partir de aquí, el rodeno comienza a aparecer poco a poco. Se nota que estamos cerca ya de Albarracín. Hasta que por fin aparece la sierra que guarda en sus rocas unas muestras singulares del arte rupestre levantino y que pienso visitar con tranquilidad. 

Pero eso será mañana. Hoy, Albarracín nos recibe con los brazos abiertos.



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lunes, 4 de octubre de 2021

Raid 16 Banderas - Ruta 14: de Albacete a Landete

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Abandono Albacete por la carretera de Requena en dirección noreste y tomando al poco de salir del casco urbano por el camino de Miraelcampo (vía pecuaria).

Atravesaré extensos campos de regadío pertenecientes al entorno del río Júcar, dejando atrás varias localidades rurales, no sin algún que otro vadeo de cauces secundarios.



Voy buscando el río Cabriel, al que tengo que cruzar por el puente de Vadocañas lo que me hará entrar en Valencia y me llevará directamente a una zona singular: las hoces del Cabriel y el valle de la Fonseca. Me lo tomo con calma porque los paisajes merecen la pena, El valle de la Fonseca, por lo inesperado, me impacta de forma especial.





Pero hay que seguir.

Un poco más al norte me cruzo con una autovía (supongo que es la que va a Valencia capital) y, al poco, regreso de nuevo a La Mancha. La estancia en el Reino de Valencia ha sido corta pero muy provechosa para mi viaje.

A partir de aquí me interno en zona de secano, colinas y bosques, lo que es de agradecer por la riqueza del paisaje. Aunque no llego a verlo, sé que voy rodeando un embalse escondido en esta sierra.

Mi intención es dirigirme a la vieja estación de Erguídanos, centro del transporte del mineral cuando esta zona era principalmente minera, pero la ruta por aquí está cerrada por la propiedad de los terrenos colindantes. Tengo que salir a la carretera y rodear este tramo de la ruta.


Son pocos kilómetros y enseguida encuentro el camino de las minas. Antiguamente se extraía mineral de hierro, carbón y otras materias primas.



Este camino me lleva hasta Henarejos, donde una pista rápida me conduce hasta la carretera de Landete a un salto del casco urbano.

El tiempo lo veo revuelto, parece que va a haber tormenta, así que aprovecho la presencia de un alojamiento que tiene buena pinta (sobre todo por la cocina) y me meto de cabeza. Pero antes repongo algunas provisiones que falta hace ya.





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