sábado, 30 de mayo de 2015

Faro de Cavallería, playa de Benimel-La y El Toro

Atravesar las tierras del norte de la isla de Menorca es un placer. Navegar (más que conducir) por pequeñas carreteras encerradas entre interminables muros de piedra (la llaman paret seca, al estilo de la piedra seca de nuestras sierras), produce una sensación extraña y agradable. Es el paisaje propio para no abusar del acelerador. Apenas caben dos coches y en cualquier sitio hay una bicicleta.
Para llegar hasta el punto más al norte de toda la isla, lo mejor es partir de Mercadal o Ferreries, dos de las cinco ciudades que forman el eje Mahón-Ciudadela.
El cabo de Cavallería es una lengua de tierra de unos cuantos kilómetros que tiene en su extremo el faro de su mismo nombre. Desde allí, casi puede verse toda la costa norte de Menorca de un vistazo si el día acompaña.
La roca de esta punta se levanta casi 100 metros sobre el mar, formando un acantilado impresionante que, según me han contado, ha sido utilizado en más de una ocasión por gente cansada de vivir. Actualmente, sobre esta cresta, además del faro sólo quedan algunos restos de construcciones militares ya viejas.
Este faro, data de mediados del siglo XIX y estuvo funcionando con petróleo hasta los años 80’s del XX, por lo que ha sido el último faro de las islas en utilizarlo.

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Un poco antes de llegar al cabo, se pasa junto al puerto natural de Sanitja. A ambos lados del puerto se extiende las ruinas de la ciudad romana de Sanisera. Dando un paseo por los alrededores se puede ver restos de casa, calles, sillares…
En la entrada de este puerto natural se puede ver lo que queda de una torre de defensa levantada por los británicos en una de sus épocas de dominación de la isla.

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La playa de Binimel-La es una de las pocas playas que aun quedan vírgenes en la isla. Es una playita de arena gruesa y bastante roja, en la que se forma un pequeño lago junto a la orilla. Quizás la salve el que justo al lado hay otra playa similar y más grande que absorbe la mayor parte de la carga de turistas en la temporada de baño.

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Menorca es una isla prácticamente plana. La mayor altura que se puede encontrar es un monte de algo más de 350 metros que se ve desde casi cualquier punto de la isla, al que se le llama el monte Toro, seguramente derivado del árabe Al-Tor (la altura) y que se encuentra junto a Mercadal, en el centro de la isla.
Los días claro se puede ver toda la isla, como era de esperar. Incluso la cercana Mallorca. En su cima, además de todas las antenas que han podido reunir, hay un monasterio y una iglesia.


Aquí debajo tienes lo que yo puede ver el día que estuve allí: toda la costa norte desde Ciudadela hasta Mahón. Por el otro lado, las mismas construcciones te impiden tener una panorámica de la isla.

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Y si no ves bien la panorámica desde la cima del Toro, descárgatela de aquí.

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